jueves, 12 de noviembre de 2015

Una hermosa ciudad medieval: Dinan

#dinan #bretaña

Luego de desayunar en nuestro refugio campestre, en unos minutos de auto estamos en Dinan. Una ciudad medieval muy bien conservada, y muy atractiva. Con muchos visitantes pero que no se siente un lugar solamente turístico, porque su población nativa no parece sentirlo así. Es una pequeña ciudad en funcionamiento normal, con una población permanente activa y orgullosa de su 'bretonidad'.



En el año 1000 los señores de Dinan armaron un castillo primitivo del tipo 'mota castral' o 'motte and bailey'. Estas construcciones, comunes en la época, consistían en una colina o promontorio artificial, hecho con la excavación de un foso perimetral, al que luego se le adicionaba una empalizada y una torre en lo alto de la colina o mota. Dentro del perímetro había un patio y algunas construcciones. Aprovechando la topografía del lugar, construyeron sobre una colina natural, con la ventaja de estar sobre un río, y fundaron una villorio sobre una colina a orillas del Rance.
Por la primera mitad del S11, se produce un ataque por parte del Duque de Normandía, a la sazón Guillermo, al castillo. Esta acción ha quedado documentada en el famoso tapiz de Bayeux, del que ya hemos hablado en una entrega anterior.


Wiki Commons
Años después, Guillermo cruza el canal de la Mancha, resuelve una cuestión dinástica y es proclamado rey de Inglaterra y Normandía... dando vuelta la historia y transformándose en Guillermo el Conquistador.
El emplazamiento de Dinan resultará estratégico para el control del comercio por el rio Rance, y por muchos años su viejo puente será el último hasta su desembocadura.
Durante el S13 se construyó el castillo que ha llegado hasta nuestros días.
Durante la época de los descubrimientos y el auge del puerto de Saint Malo, Dinan fue un centro de producción de velas para los navíos, y otras artesanías que le aseguraron un muy buen pasar.
Hoy la ciudad cuenta con su industria turística, y se la ve llena de galerías de arte y estudiantes.
En 1532 la ciudad pasa definitivamente a ser parte de Francia.
En el S19, con el ferrocarril, las rutas fluviales pierden importancia, y hacia 1850 se construye el nuevo viaducto que unirá ambas orillas del Rance.


Hay por supuesto otras ciudades interesantes en Bretaña, pero ésta ofrece un paquete compacto de buenas experiencias viajeras.


Calles que reunían a los distintos oficios, plazas, construcciones en piedra o 'half timbered' (muros de entramado de madera), murallas, una interesante basílica, un viejo puerto... todo atractivo y bien conservado. Y repito, sin exceso de turismo.


Hay por supuesto negocios de souvenirs, pero también otros de modas o de antiguas artesanías que dan la pauta de que ésta es una ciudad que sus habitantes viven como propia y sólo la prestan a los visitantes! 


Un caballero lucha hace cientos de años con el mismo dragón...


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Podemos tener la oportunidad de apreciar todo ésto y también algo de naturaleza y ambiente rural con una excursión por el río Rance o por sus orillas, incluso alcanzando simpáticos pueblitos vecinos.



TIP: seguimos las indicaciones del GPS y llegamos a la Place du Guesclin. Es, junto con la Place du Champ, un gran espacio también usado como estacionamiento. Excepto los jueves entre las 8 y las 13, ocasión en que se realiza la feria. Este evento tan típico de las ciudades y pueblos franceses que resulta un espectáculo en sí mismo, se realiza aquí desde hace 700 años.
Ojo entonces los jueves, los autos dejados la noche anterior serán retirados antes de las 8. Si te quedás a pasar la noche, consultá en tu alojamiento cómo proceder.
También está allí el Office de Tourisme, donde conseguiremos el mapita para orientarnos en la ciudad. Así que independientemente del medio de transporte en que lleguemos, es conveniente comenzar el recorrido por aquí.

TIP: Dinan es fácilmente visitable en un día. Un buen plan sería una mañana recorriendo la ciudad y las murallas, luego un almuerzo, bajar al puerto y recorrer las orillas a pie o en bicicleta, llegando a algún pueblito cercano, o bien alquilar algún bote o lancha para un agradable paseo por el Rance.

Comenzamos a enhebrar algunos puntos salientes de nuestro recorrido:


1- La Place du Guesclin.

Dedicada a recordar al héroe local, Bertrand du Guesclin.

Bertrand era miembro de la nobleza menor de la zona. Desde muy joven se hizo notar por su habilidad con las armas. Soldado afortunado, o mercenario, según se lo vea. Tuvo mucha influencia hacia el final de la Guerra de los 100 Años, donde su novedosa táctica de guerrillas, con ataques súbitos de pequeñas partidas de soldados profesionales, y tierra arrasada, tuvo a los ingleses a mal traer.


Fue todo un personaje. De fealdad legendaria, 'baja estatura y gran corazón', como cuentan sus biografías, se batió a duelo repetidas veces con caballeros ingleses, venciéndolos. Justamente aquí, en la plaza vecina (Place du Champ) venció a Thomas de Canterbury, que había tomado prisionero a su hermano al intentar éste salir del sitio que se le estaba haciendo a su ciudad. Una modesta placa recuerda este evento.

En otra oportunidad, prisionero en España, consideró que el rescate pedido por su liberación era demasiado bajo y se negó a aceptarlo, exigiendo que fuera más alto!
Eventualmente al servicio del Rey de Francia, cuando aún Bretaña no formaba parte de ese reino, es nombrado Condestable (jefe militar máximo) y como tal fue responsable de una gran parte del territorio recuperado a los ingleses hacia el final de esa Guerra.
Cuando el rey decide incorporar a Bretaña a su dominio, Bertrand tiene un conflicto de conciencia. Sus amigos y parientes lo repudian, y él finalmente devuelve su espada al rey, rehusándose a pelear contra sus compatriotas.
Sin embargo parece que conservó la simpatía del Rey de Francia. Murió en 1380 mientras se encontraba en viaje hacia España, se dice que debido a una disentería fatal. Su corazón fué sepultado en la Basílica de St. Sauveur, aquí en Dinan. Y su cuerpo inhumado en St. Denis, destino final de la realeza francesa, un gran honor.
Lástima que como le sucedió a la mayor parte de las tumbas allí, la suya fue profanada en tiempos de la Revolución.


Curiosamente su estatua ecuestre en la plaza que lleva su nombre lo muestra enarbolando una espada, arma que Bertrand raramente usaba pues era más experto con la maza de guerra.

Ahora, sigamos recorriendo la parte antigua de Dinan... no tenemos apuro, ya que lo interesante está en la ciudad misma, en ir captando su espíritu y los ecos de aquel pasado medieval. Preferimos ir vagando entre las calles, mirando bien, e ir descubriendo las cosas a medida que se presentan... miramos el plano o la guía de vez en cuando, pero no nos ceñimos a un itinerario fijo casi nunca.
Les comento ahora algunas atracciones principales.


2- El Theatre des Jacobins.

Frente a una pequeña plaza, hoy es un teatro y espacio cultural lo que en la Edad Media fue un convento.


En esa época, un tercio de la población de Dinan vivía en conventos. Hoy todavía hay unos cuantos y la región de Bretaña es considerada la más católica de Francia.


3- La Tour de l'Horloge.

La Torre del Reloj es el símbolo del poderío de la ciudad y de sus mercaderes. Toda la parte histórica la rodea.



En su interior, una escalera de 160 peldaños nos permitiría tener una vista panorámica de la ciudad, sus murallas, el Rance y la campiña circundante. Como es nuestra costrumbre, evitamos este castigo a nuestras rodillas. Las necesitamos para seguir caminando!


TIP: Pero si se animan a subir, tengan en cuenta que cada cuarto de hora las campanas tañen... cuidado! Si les gusta trepar a torres con campanarios, no olviden llevar tapones para los oídos!


4- La Place des Merciers.

Me encantan las calles y plazas que mantienen sus antiguos nombres medievales. Vamos recorriendo calles como de la Cordonnerie (zapatería), Ferronnerie (herrería, forja), Lainerie (lanas, tejidos) donde se concentraban los artesanos de esas especialidades.
La Plaza de los Merceros es un impecable conjunto de construcciones, las más antiguas de Dinan, con paredes de entramado de madera originales y muy bien mantenidas.





En la Edad Media era usual que las propiedades pagasen impuestos en función del terreno ocupado en la planta baja. Con la natural consecuencia de que se armaran espontáneamente recovas, dado que los pisos altos podían avanzar sobre la calle o plaza y así ganar metros cuadrados en la altura! Como abajo por lo general había tiendas, la recova protegía a los potenciales compradores de la lluvia, y a los dueños de los impuestos!



La piedra era más cara que la madera, y su uso se reservaba a construcciones 'para siempre' como iglesias, castillos y murallas.
En los pisos superiores, madera para la estructura y los pisos. Y también para las columnas, de acuerdo a las posibilidades económicas.




Claro que como los árboles no vienen en medidas estandarizadas, había que usar lo que hubiera y de ahí que los pedestales tuvieran que ser diferentes para compensar las alturas.




Los techos eran generalmente de paja hasta que voraces incendios fueron convenciendo a los gobernantes de legislar (S18) para que la pizarra o la piedra fueran obligatorias.

En cuanto a las mercerías, todavía sigue habiendo clientes... las artesanías tradicionales siguen vivas.



Hasta la carnicería es aquí una artesanía para la cual hay que prepararse siendo aprendiz de algún maestro... fíjense en el aviso a la derecha!
Dice textualmente: 
Nous cherchons un jeune pour contrat d'apprentice.
Pour renseignements s'adresser ici.
Formation assuré par Manu, titulaire de BP boucherie.
(Buscamos un joven para un contrato de aprendizaje.
Para informes dirigirse aquí.
Formación asegurada por Manu, titular de carnicería BP.)




Al final de la plaza, la fachada en piedra de un antiguo monasterio franciscano enfrenta al pequeño espacio de Les Cordeliers, nombre con el que se los conocía. Hoy el solar lo ocupa un colegio secundario.



A través de la Rue de la Lainerie pasamos a


5- La Rue du Jerzual.


Arteria comercial y principal vía de comunicación en tiempos medievales, baja hasta el antiguo puerto. Tenderos de todos los ramos tenían aquí sus negocios, para aprovechar el flujo de gente que venía desde el pequeño puerto hacia la ciudad alta. 




Muchas de las construcciones tienen ventanas a la calle cerradas con tablones que se rebatían para convertirse en mesas de exhibición de mercaderías.



La calle va bajando y curvándose hacia el puerto y el antiguo puente sobre el Rance.




TIP: los adoquines pueden ser resbalosos cuando están mojados.
Y la calle es bastante empinada, volver te va a tomar el doble de tiempo que bajar.

Más o menos a mitad de camino, se pasa por una de las puertas de la ciudad (Porte du Jerzual).




La calle se transforma en la Rue du Petit Fort, y es el momento ideal para subir a mirar el paisaje y admirar las murallas. Pero antes, un descanso.


Entretiempo.

Es buen momento para un almuerzo... justo encontramos una linda creperie y hacemos honores a buenas galettes con su correspondiente bol de sidra.




6- Las Murallas.

Una vez arriba, apreciamos el diseño de la fortificación, con un foso ciego y una segunda muralla, más baja y hoy cubierta de verde.



El desarrollo de la ciudad no ha permitido que el anillo defensivo se conserve totalmente, pero ha quedado bastante. En un extremo, cerca de la plaza de Du Guesclin, se encuentra el castillo. Interesante para ver desde afuera, si hay tiempo.




Aunque el antiguo puerto sobre el río fue destruído varias veces, estas murallas nunca fueron conquistadas por la fuerza.




Caminamos hacia ambos lados... hacia la izquierda, se pueden apreciar bonitos jardines y casas residenciales.


7- Torre de Santa Catalina y Jardín Inglés.

Hacia la derecha, llegamos hasta la torre de St. Catherine



Hay una hermosa vista sobre el río, el puerto viejo y la campiña.




Y sobre el viaducto que felizmente dirige el tránsito moderno y evita que pase por el centro medieval.



Allí mismo vemos el Jardin Anglais, lindo para hacer un picnic en un día soleado.

TIP: pero cuidado con el césped... las ocurrencias de perros con dueños mal educados son una calamidad universal. Yo me enchastré una mano al sentarme a sacar una foto de la basílica!


8- La basílica de San Salvador. (St. Sauveur)



Hacia 1112, un señor de Dinan llamado Rivallon le Roux (el R
ojo) decide partir a la Cruzada. Allá en tierras extrañas se batió con fiereza y cayó prisionero. Estando en prisión, jura que si logra volver a Dinan construirá una iglesia, en agradecimiento. Y al volver, cumplió.




En una pequeña colina, en esa época deshabitada, construirá la primera etapa de este bello templo, en un estilo románico impregnado de detalles bizantinos y elementos orientales, como unos curiosos dromedarios en uno de los capiteles de la nave.



La planta es asimétrica. El ingreso consta de tres portales separados por cinco columnas. Sobre ellas planean un león y un águila, símbolos de los evangelistas Marcos y Lucas.




Más arriba comienza lo gótico, flamígero a partir del S15. Como muchísimos templos, su construcción y arreglos tomaron siglos y la mezcla de estilos es común.



Durante la Revolución, se usó como 'Templo del Ser Supremo'. Los prudentes habitantes de Dinan escondieron el mobiliario y los tesoros, que en buena medida han sido conservados. Se destacan el simple cenotafio de Du Guesclin, donde descansa su corazón, previamente en el monasterio de los Jacobinos (ver teatro más arriba) y los modernos vitraux, agregados en los años 40 del S20. Como curiosidad para nosotros, en uno de sus paneles se recuerda a San Juan Bosco, cuya obra tuvo mucha trascendencia en Argentina.





9- El viejo puerto.

Seguimos por la Rue du Petit Fort y llegamos pequeño puerto, usado durante muchos años.



Cuando este núcleo de Dinan era ocupado y destruído (ocurrió varias veces) por vecinos irascibles, sus habitantes huían hacia la ciudad amurallada hasta que la situación mejorara.
El viejo puente data del S15.





Lo último que vemos antes de llegar a la orilla del rio es una tentadora confitería, donde nos tentamos con una típica kouign amann y un buen café.






Esta zona es muy agradable, a orillas del río hay restaurantes y cafés, y luego galpones donde se guardan distintos tipos de barcos, lanchas y kayaks, para alquiler o uso privado. Lindo lugar para tomar algo o cenar.




De aquí parten senderos que seguirán el río hacia el norte y sur.
Si tenemos tiempo, podremos hacer unos kilómetros a pie o en bicicleta por las orillas, o bien tomar botes colectivos que parten desde aquí. Hay incluso un excursión que va hasta Saint Malo. Para una familia o un pequeño grupo, la opción náutica puede ser el alquiler de una pequeña lancha a motor.





TIP: detalles sobre las posibilidades de excursión por el Rance pueden conseguirse en el Office de Tourisme.

Nosotros nos decidimos por ir a pie hasta


10- El pequeño pueblo de Léhon.

Calles adoquinadas, casas con flores, lindos bares y restaurantes donde descansar. Todo al final de un sendero a orillas del plácido rio... pero, ay! El hombre dispone y la naturaleza dispone.
Cuando estamos por la mitad del camino (peatonal, es un antiguo camino de sirga), nos enteramos que lo acaban de cortar debido a un derrumbe! Así que, con la cabeza gacha, nos volvemos nuevamente al puerto...
Unas vueltas más por el puerto y la ciudad, para captar las últimas fotos, y a volver a nuestro refugio campestre.



Ha sido un día pleno, con nubes y sol, con una inmersión en la Edad Media y experiencias de gratronomía bretona.

Ya les dije que nos encantó Dinan? En la próxima entrega, nuestra última parada en Bretaña... la ciudad de Fougères.



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