Contenido revisado y actualizado 2/2018
Luego de dormir en #LosAntiguos, nos levantamos con una nueva dosis de entusiasmo.
Anoche las comodidades de la habitación quenos asignaron en el hotel no nos fascinaron, más bien nos bajonearon.
Pero hoy hemos logrado el cambio, a un ala un poco más moderna, y puede decirse que estamos bien, casi cómodos. La Patagonia es así, si uno no opta por lo más costoso, las habitaciones son más bien espartanas.
Y muchas veces no hay tal opción.
Nos aprovisionamos de pan, queso y tomate (artículo de lujo en estas latitudes), y, por supuesto, de abundantes cerezas. También nos informamos del estado del camino, la Ruta Provincial 41, en Turismo, y allá vamos.
Son 76 km donde vamos subiendo hasta los 1500 m. Pasamos del borde del lago Buenos Aires con su microclima a la estepa, luego lentamente al bosque de lengas, y por último dejamos el bosque y llegamos al paisaje Tolkieniano de las inmediaciones del Monte Zeballos.

El monte rojizo siempre al este, se niega a dejarse ver en esplendor y casi siempre está nuboso. Llegamos al punto donde el camino comienza a bajar hacia el paso Roballos, a Chile.


Podemos ver al Oeste la mole del San Lorenzo, el monte más alto de la Patagonia.
La belleza del paisaje quita el aliento.
Como anécdota casi graciosa, al comenzar el camino hay un cartel que dice INTRANSITABLE. Como previamente habíamos averiguado, no le dimos bola y seguimos. Bueno, no era intransitable pero era bastante duro.
Y siempre íbamos mirando el cielo con aprensión pues hay sectores de greda que no se bancan la lluvia.
En resumen: un dia inolvidable, que las abundantes cerezas ayudaron a endulzar aún más! Si pasan por Los Antiguos, no se lo pierdan! Es uno de los lugares más fascinantes de la Argentina, sin duda!




