sábado, 6 de enero de 2018

Sin gente - Sin Pasarelas - Sin basura

#pnperitomoreno  #patagonia

Con ese título, ya se habrán dado cuenta de que seguimos en el Parque Nacional Perito Moreno!


Hoy, amanece nublado. Será un día con tiempo variable.

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Conversamos con C., la chica que nos atiende en la mesa. También ayuda en los demás menesteres de la casa. Me quedan grabadas estas palabras:

'Soy de San Juan', nos dice. 'Y vengo a hacer las temporadas de verano aquí, porque allá en mi pago no hay trabajo'.

Cosas de la Argentina. 

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Luego del desayuno, nos preparamos para salir. El Polo, como era de suponer, se niega a arrancar... la manta no sirvió.

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Aquí en el Parque, el clima es duro: en verano, rara vez la temperatura es mayor a 15°. Las nevadas son posibles.

En invierno, hay marcas de -30°.

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El camión de la estancia me remolca. Un pequeño consuelo es comprobar el acierto de traer una linga (cable o cinta) de arrastre... aunque seguro que esta buena gente tenía!

Primera vez que usaríamos algún elemento de emergencia, en todo el viaje de 11.500 km! Pero tendríamos que repetirlo en las frías mañanas hasta llegar a Esquel, donde finalmente pudimos cambiar las bujías de arranque.

El pobre Polito estaba con tres, de las cuatro, quemadas.

Desde ese momento, llevo un paquetito de repuesto en el baúl!

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Buen momento para algunos consejitos...

TIP: nuestro equipo de seguridad.

Para la Patagonia profunda, llevamos algunas cosas por si las moscas.

Salvo la linga que mencioné, no usamos nada de esto. Pero las grandes distancias y las soledades hacen aconsejable pasar por demasiado precavido! No es gran cosa, pero nos deja la conciencia tranquila!

Aquí la lista:
  • 2 neumáticos de auxilio.
  • 1 gato un poco más fuerte y rápido que el standard que viene con el auto.
  • 1 pequeño compresor para inflar neumáticos.
  • 1 bidón de combustible. (Usar sólo un bidón aprobado para el combustible que usa tu vehículo)
  • Herramientas básicas.
  • Bolsas de dormir.
  • Carpa chica.
  • Agua potable.
  • Algo de comer.
  • Linternas.
  • Duct tape (para reparaciones de urgencia de caño de escape)
  • Líquidos varios para el motor.
  • Linga de arrastre.
  • Barra de remolque.

En realidad, si al ripio se lo respeta y se va despacio, no pasa nada. El único problema en ciertas zonas puede ser el ombustible, porque  'no llegó el camión'.

Pero si mantenemos, siempre que se pueda, el tanque lleno no hay problema. El bidón no lo usé hasta estar a pocos km de casa para vaciarlo.

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Plan para el día 2: Lago Burmeister. Refugios, trekking por el bosque.


La fauna que más vamos a poder apreciar en una visita rápida: guanacos, flamencos, cóndores, águilas, algunos patos, cauquenes. Siempre con suerte, claro.

Con menos probabilidad y más permanencia, quizá divisaríamos huemules, gatos de pajonal y huiña, algún chinchillón anaranjado, pumas, zorros... y más de 100 especies de aves, entre ellas el rarísimo macá tobiano.

Lo que no vamos a ver son truchas.
Una particularidad del Parque es que sus aguas se han salvado de ser sembradas con especies exóticas destinadas a la pesca deportiva: lo único que hay son especies autóctonas.

En otro orden de cosas, hay también yacimientos paleontológicos en la zona árida de las serranías del noreste del Parque, poco explorados todavía.

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Hoy tomaremos otra ruta. Vamos a visitar el lago Burmeister.
Los caminos, desde ya, no han mejorado.


Como dijimos antes, los vientos predominantes en el Parque son del Oeste, muchas veces alcanzan y superan los 100 km/h.


Hoy sopla, para nosotros, con bastante fuerza, pero nada ciclónico, y así se mantendrá durante el día.


Como de costumbre, viene del fondo del lago. Hay que caminar con cuidado, ha llovido algo durante la noche y el terreno está resbaladizo.


Caminamos hasta un mirador, y descubrimos una zona de refugios de troncos dando la espalda al lago. 


Exploramos un poco la zona, y usamos uno de los refugios para almorzar. (en la Estancia nos han preparado algo simple)



Luego, tomamos un sendero que nos lleva por una de las márgenes del lago, para apreciar la vegetación patagónica.



El Llao Llao es un nudo en una rama o tronco de Nothofagus (Ñire, Lenga, Coihue) que el árbol forma en respuesta al hongo Cittaria. Estas bolas son los cuerpos fructíferos (de donde salen las esporas) reproductores del hongo. Vemos infinidad sobre las lengas.

Exploramos un sendero que sigue la costa del lago, 

Vemos rocas con líquenes rojos, lenga achaparrada, ñire y lenga arbórea en la orilla del lago.





Y pastos de todo tipo,con preponderancia de coirones en las partes más secas.




A la tarde mejora un poco y el cielo se descubre a ratos.


El camino de vuelta a veces nos ofrece otras perspectivas... vamos llegando de vuelta al pago.


Llegamos! Un baño reparador, pero antes aprovecho la oferta de la estancia y cargo 10 litros de diesel, para seguir la sana costumbre de mantener el tanque siempre lo más lleno posible.

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Rinconcito museo... recuerdos de la época productiva de la estancia.  



Libros de contabilidad... una radio para comunicarse con la civilización... otra para escuchar alguna audición local...


Un tocadiscos para alguna velada invernal... (78rpm discos de pasta, púa cambiable)

Objetos que dejan pensando en las vidas de la gente que los ha usado... cavilaciones que siempre me inspiran los museos, por pequeños que sean.

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Nosotros los habitantes de la Pampa Húmeda estamos acostumbrados a pensar en las estancias de nuestra zona, muchas de ellas con todas las comodidades, conectadas con caminos más o menos razonables a localidades de servicios...

La cosa es bien distinta en la Patagonia. La mayoría se desarrolló en épocas muy duras y las comodidades eran mínimas, las distancias enormes y los servicios y caminos casi inexistentes. 

Hoy en día algunas que han incorporado el turismo como otra (o única, en este caso) actividad económica, siguen en general un modelo sencillo con pocos o ningún lujo. Son notables las cocinas, grandes y que sirven también como sala de estar principal y comedor diario.

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Un baño, y un rato de lectura en el living... hay un señor suizo que ni bien llego me da charla. Muy agradable el hombre, con una curiosidad inagotable acerca del país. Me acribilla a preguntas de todo tipo: historia argentina, geografía, principales actividades económicas. Resultó ser un profesor universitario en Zurich. Es parte de un pequeño grupo que encontramos aquí, y el lugar les ha encantado.

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Y ya que 

'Era la tarde, y la hora, 
en que el sol la cresta dora, 
de los Andes' 


se impone una breve caminata por afuera, para aprovechar la luz dorada e irnos despidiendo de esta zona. Y de paso, abrir más el apetito!



Esta noche nos agasajan con asado de cordero en el quincho!

Hay buenas charlas, alrededor de la mesa, con otros viajeros.
Una familia chilena come aquí pero no se aloja, ya que usan su propia casa rodante. Otra con chiquitos... doble trabajo viajar por estas latitudes con pequeños. 

Siempre es agradable y provechoso intercambiar experiencias con otros peregrinos de la Ruta 40!

A dormir... mañana ya abandonamos este Parque, que nos ha brindado panoramas incomparables y la extraña sensación de disfrutar un ambiente sin gente, sin pasarelas, sin basura!

Una experiencia inolvidable.

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En la próxima entrega, les contamos acerca de los lagos Posadas y Pueyredón.

Los esperamos!




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