sábado, 25 de mayo de 2013

Cómo vimos la Muralla de #Adriano - #Inglaterra


Hoy nos vamos de Edimburgo. Luego del desayuno nos subimos al auto, tomamos Dalkeith Road hacia el sur y le damos... nuestro destino será hoy Durham, ya en Inglaterra. Pero haremos una parada para ver la famosa Muralla de Adriano.









****

Aquí una reflexión sobre la vanidad de la planificación: siempre hay cosas que simplemente a uno se le pasan. Habría que investigar si en las rutas hay algo que valga la pena visitar...
En el camino que tomamos, un pequeño desvío nos hubiera permitido visitar Rosslyn Chapel, lugar que cobró fama gracias a la popular novela 'El Código da Vinci'. 
Ni el libro ni la película están entre mis favoritos, pero los ambientes elegidos son muy sugerentes y si uno está cerca vale la pena verlos.
En este caso, la capilla y su casi psicodélica decoración hubieran justificado una parada. Como proyecto de restauración, es monumental y muy interesante. Juzguen ustedes. Si tienen tiempo y ganas, aqui un interesante documental de la BBC. (Dura 58')
Qué se le va a hacer... quizá haya otra oportunidad. Pero si algún lector va en auto de Edinburgo hacia el sur, queda la recomendación!

****

Seguimos entonces hacia el sur.
Buenas rutas, comienzan a ondularse cada vez más. Los campos se vuelven más grandes, se ven muchas ovejas. Gran cantidad de rollos de pasto, hacen bonito efecto iluminados por el sol, sobre un fondo de nubes negras.



Llovizna, sol, nubes, lluvia... el pronóstico decía parcialmente nublado. Pero en esta isla, el clima es así. Y las predicciones parecen algo sesgadas al optimismo turístico. Hasta ahora, no hemos podido pasar un sólo día sin algunas gotas.
Aparecen hermosos panoramas, tentación permanente del fotógrafo. Pero el problema es que no hay banquinas. De vez en cuando hay espacios para estacionar, pero no están pensados para el paseante, sino para el camionero que necesita un descanso o verificar algún neumático. O sea que generalmente están dispuestos en lugares sin vista.



Las montañas se vuelven más altas.
Atravesamos la frontera y estamos ya en Inglaterra, circulando por Northumberland.
Nos vamos acercando a la muralla...

****

Los romanos ocuparon durante unos cuatrocientos años la isla, pero nunca pudieron sojuzgar por completo a las tribus del norte.
Hacia el año 122, siendo emperador Adriano se comienza a construir una muralla a través de una parte estrecha del norte de la isla, más o menos señalando las fronteras del imperio en esta parte del mundo. Parece que su estrategia era mantener lo conquistado y no abarcar más de lo que Roma podía apretar, ya que estaba teniendo problemas en varias partes del mundo.
Hoy los puntos extremos son las ciudades de Carlysle y Newcastle. En realidad se trató de un complejo militar que incluía muralla, fuertes militares, asentamientos civiles, y una zanja y camino paralelos a la muralla. A lo largo de unas 80 millas romanas (unos 120 km), cada milla contaba con una puerta, custodiada por un fuerte, o fortín. Entre fuertes, dos torres de vigilancia permitían la vigilancia y la comunicación visual entre las guarniciones. 20000 tropas estaban estacionadas en el complejo.
Hoy se debate acerca de cuáles fueron las verdaderas razones de Adriano. Fijar límites pudo ser una, algo que anunciaba la decadencia para un imperio que no los conoció.
También pudo servir para parar las incursiones de los pueblos 'salvajes' (pictos) del norte. O por lo menos para dificultarles el pillaje y los arreos de ganado. O simplemente evitar el aburrimiento de las tropas. Los emperadores romanos de la época conocían perfectamente lo peligroso que podía ser tener mucha gente armada sin hacer nada, tanto como los dictadores modernos!
Unos 20 años después, en épocas de Antonino Pío, quien consideró que su antecesor había sido demasiado conservador, se avanzó un poco más y se llegó al punto más estrecho, entre el estuario del Forth y el golfo de Clyde, uniendo con un muro de tierra una línea de fortines ya existentes. Ambos son hoy patrimonio mundial UNESCO.

Muchos trozos de muralla sobreviven, y el sendero que los conecta es un clásico para los caminantes. Los vemos, de todas las edades, con sus bastones andando con paso seguro.
A lo largo del recorrido de la muralla, unos cuantos lugares entusiasman a los romanófilos y los de mayor interés son el fuerte de Housesteads (Vercovicium) y el museo de Vindolanda. Nos parece más interesante el fuerte, y hacia allí nos dirigimos.



Estar sobre esta muralla,  recorrer lo que queda de las instalaciones militares, invita a la reflexión. No solamente sobre la vanidad del poder, sino sobre qué fina es la capa de barniz de la civilización... hace poco hablamos de las residencias del Edimburgo del siglo 18... donde no había agua corriente. Aquí nos encontramos que las letrinas de los soldados sí la tenían, diecisiete siglos antes...






También había horrea, graneros elevados con ventilación... hoy el sistema subsiste en algunos lugares como Asturias y Galicia.



Como dato curioso, para mí, me entero que a las barracas de los legionarios las llamaban contubernium, palabreja aún usada en política.

La llovizna, el viento y los ratos de sol agregan variedad al día... las horas pasan y el hambre aprieta. 

Nos vamos muy impresionados con lo que hemos visto, y en unas millas encontramos una modesta pero muy correcta casa de té donde almorzamos.

Seguimos hacia Durham. Más campos, parcelas amarillas y verdes, sol, lluvia...

No hay comentarios:

Publicar un comentario