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domingo, 6 de julio de 2014

Recapitulando: un viaje por la #GranBretaña

 #recorrido #granbretaña #inglaterra #escocia #gales

En homenaje a nuestros amigos lectores con mucho apuro por partir, obsesionados con el orden (cronológico), o simplemente un poquito perezosos, aquí un índice y una vista sucinta del recorrido de nuestra visita a Gran Bretaña.




Para los lectores asiduos, quizá sea una redundancia.
Arriba podemos ver un diagrama, con sus paradas breves y sus lugares de base, sus trayectos en auto y en tren.
En el texto, pulsando el mouse sobre cada palabra en azul, el enlace te llevará a la entrada del blog correspondiente. Siguiendo el orden secuencial de las palabras, se irán abriendo las entradas en orden cronológico.


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Luego de abandonar Irlanda, llegamos al aeropuerto de Heathrow desde Dublin. Dejamos Londres para el final, estrategia que simpre tratamos de seguir con las capitales, que suelen ser el plato fuerte de la visita a cualquier país.

Buscamos nuestro auto alquilado, que nos acompañará la mayor parte del trayecto, y tomamos hacia el oeste por la autopista M4, con el fin de conocer Windsor, simpático pueblito con el castillo real habitado más imponente. Inmenso, pulido y lustrado a nuevo, es una pequeña ciudad...


Luego de completar la visita y de un reparador café en el pueblo, seguimos viaje hacia Bath, ciudad de moda por sus baños termales desde antes de que llegaran aquí los romanos, que por cierto han dejado importantes huellas. Bath es también un muestrario de la arquitectura georgiana, deliciosa. Y no nos olvidamos de tomar el té con Mr. Darcy!





En uno de los días que estuvimos aquí, decidimos ir a conocer Wells, antigua ciudad y sede episcopal con una fabulosa catedral gótica. La alternativa aquí puede ser Glastonbury, con su derruída abadía y hoy un lugar de encuentro medio New Age y supuesto sitio de descanso final del fabuloso Rey Arturo; Stonehenge (siempre demasiado concurrido) y Avebury (otro sitio prehistórico, menos conocido)



Desde Bath subimos hacia la región de los Cotswolds. Si a uno le piden que se imagine un típico pueblito inglés, de película, seguro que se le presenta alguna imagen que remite a alguno de estos pueblos, que vieron su apogeo allá por los tiempos en que las ovejas y su lana constituían una riqueza fabulosa para Inglaterra. 
Castle Combe, Badmington, Malmesbury, Tetbury, Cirencester, que vemos por el camino, constituyen, verdaderamente, 'un ámbito bucólico', como dirían Les Luthiers.
Elegimos alojarnos en Ilmington, en el límite norte de la zona, y recorrerla durante tres días. Aquí el auto vale su peso en oro, pues en tren y/o ómnibus los traslados, si bien posibles, se vuelven lentos y problemáticos, especialmente los fines de semana. Hay también excursiones desde Londres. 
En los días subsiguientes exploramos otros pueblos:

Chipping Campden              Broadway                           Stow-on-the-Wold
TheSlaughters                    Bourton-on-the-Water             Bibury




La región vale como para quedarse meses, pero hay que seguir...
Continuamos camino al norte, y paramos en Stratford-upon-Avon, para presentar nuestros respetos al gran maestro, don Guillermo.


Seguimos viaje hacia la zona de Ironbridge Gorge, así llamado pues es el primer puente construído de (fundición de) hierro. Lugar poco conocido por el turismo externo pero super interesante pues se considera la cuna de la Revolución Industrial. Hay varios museos y si uno tiene algún interés en el tema justifica ampliamente la parada. También es una buena escala si estamos dirigiéndonos hacia el norte de Gales.
Aquí, un álbum de fotos victorianas.


Entramos ahora en el norte de Gales, mucho menos densamente poblado o industrializado. Tierra desde antiguo celosa de su independencia, de ovejeros y mineros, coros masculinos y lenguaje indescifrable, tiene para nosotros los argentinos la resonancia de la epopeya de los colonos galeses en nuestra Patagonia. Como base, elegimos Conwy, simpática ciudad con un castillo muy evocador. (el sur de Gales estaría más a tiro desde Bath, por ejemplo, pero el norte es más rendidor en paisajes y castillos).


Desde aquí, un día fuimos hasta Caernarfon, otra posible base, pequeña ciudad con las ruinas del castillo que aún se usa para la 'investidura' del Príncipe de Gales.



En otro dia, nos trasladamos hacia Beaumaris, hermosa localidad y castillo muy bien conservado. 






Completada la visita, seguimos hacia el pueblito de cuento de Betws-y-Coed, en el Parque Nacional de Snowdonia, destino de miles de personas de turismo interno.




Nos vamos ahora de Gales, seguimos hacia el Norte y entramos en la llamada Región de los Lagos, también destino turístico interno que pusieron de moda los poetas románticos en el siglo 19. Nos alojamos en Keswick, en la parte norte, menos concurrida y más interesante paisajísticamente.

Siguiendo hacia el Norte, por fin llegamos a Escocia. Desde muy antiguo las tribus de estas regiones eran bastante reacias a hacer nuevos amigos provenientes del Sur. Su lema Nemo me impune lacessit (nadie que me ofende la saca barata) fue tradicionalmente un modo de vida. Hoy las cosas son más tranquilas y hay intereses cruzados con los otros pueblos que habitan la isla, pero el futuro dirá que rumbo quieren tomar, plebiscito mediante.

Hacemos una primer parada para visitar en Falkirk, una muy particular obra de ingeniería con la que los escoceses celebraron el advenimiento del tercer milenio: un ascensor de barcos!






Luego de disfrutar esta prueba del ingenio humano llegamos a Stirling, sitio de un castillo restaurado (a la usanza, dicen, de la época) y de monumentos muy caros al espíritu nacionalista escocés.







Seguimos ahora más hacia el norte, pasando por la región de los Trossachs: bosques y lagos, pagos del semi-legendario Rob Roy Mac Gregor.


Doblamos hacia el este, para visitar el poblado de Pitlochry. Y qué hay allí para ver? Whisky!




Finalmente, llegamos a Edimburgo. Mucho aquí para ver y caminar, una ciudad muy agradable. El auto queda estacionado en el BB y nos movemos en ómnibus.


     Edinburgh 3



Hacia el año 400 los romanos se cansaron de civilizar a los norteños y decidieron ponerles límites... hoy lo que queda de aquellos límites nos llena de asombro. No podíamos perdernos la Muralla de Adriano.




Siguiendo para el sur, la catedral de Durham es una verdadera joya. Imposible pasar cerca y no visitarla.






Finalmente, llegamos al antiguo poblado vikingo de York.
Devolvemos el auto alquilado, y de aquí en más nos manejaremos en tren. Hermosa ciudad, murallas bien conservadas, una catedral maravillosa
barrios medievales y un espectacular museo ferroviario, con fama de ser el mayor del mundo. (También versión en inglés)




A la hora de irnos, nos vamos a la estación y nos tomamos un tren de alta velocidad hasta Londres. Fabuloso!











Londres

Londres es tan diversa, tan multifacética, que haría falta una biblioteca de entradas para cubrirla. Hicimos lo posible en los dias que estuvimos (7), y como siempre dejamos algo para la próxima. Esto es más esperanza que certeza, claro.
Lo que sigue no va a ser tan secuencial porque si no parecería caótico.
Luego de acomodarnos en nuestro alojamiento en Bloomsbury, lo primero que hicimos fue darnos una vuelta en un ómnibus hop on-hop off, para tener una idea de conjunto de lo que nos esperaba.
Luego, una asombrada mirada a la noche en Piccadilly Circus, y nuestra primera experiencia con el Tube (subterráneo).

Una caminata por Portobello Road y los barrios de Kensington y Mayfair nos dan una muestra de la variedad de tipos humanos que habitan y/o visitan la ciudad.



En los dias subsiguientes, nos sumergimos en los paisajes urbanos más significativos... la zona del puente de Westmister, el MillenniumBridge, el Parlamento y la famosa Abadía, el río Támesis y el London Eye.


Una caminata desde el puente hasta la plaza Trafalgar nos ofrece vistas del distrito gubernamental de Whitehall, y la interesantísima visita a los 'cuartos de guerra (War Rooms)' secretos desde donde Churchill y su gobierno seguían las operaciones de la 2° Guerra, y el museo dedicado a esta personalidad.

Existe también una Catedral de Westminster, que no tiene nada que ver con la Abadía pues es la Catedral Católica, donde asistimos a una Misa.
Vamos a la ópera y al teatro, caminamos otros barrios, disfrutamos de los parques y las plazas, por los que los ingleses sienten devoción; caminamos por el antiguo corazón del sistema legal inglés que son los inns of court.

Un día nos fuimos a visitar Oxford, esperando encontrar al Inspector Morse...
estaba ocupado, pero en la estación de Paddington develamos el misterio de un osito desaparecido.



Otro día fue para Greenwich, capital naval del antiguo Imperio... como corresponde fui en un crucero por el Támesis. El velero Cutty Sark, el Museo Marítimo y el Observatorio son de no perderse.
Y como es muy cierto lo que alguien dijo acerca de que los mayores monumentos británicos están hechos de papel, nos dimos tiempo para realizar una caminata literaria, visitar el teatro Globe de Shakespeare y el museo de Dickens.

Otros museos también tuvieron su porción de tiempo. El Tate Britain (con mi pintor inglés preferido, Turner), de pintura inglesa; el Museo Británico, con la más grande colección de objetos antiguos de distintas civilizaciones; y el pequeño establecimiento dedicado a Sherlock Holmes han sido visitas para el recuerdo. 


Y no, no nos cansamos de Londres... (aunque, con la ayuda del tiempo caluroso, nos cansamos en Londres)... así que no caemos en la crítica del bueno de Samuel Johnson: When a man is tired of London, he is tired of life, for there is in London all that life can afford. (cuando un hombre está cansado de Londres, está cansado de la vida, porque hay en Londres todo cuanto la vida puede brindar). Porqué no habrá incluído a las mujeres?

La vuelta total por Gran Bretaña nos tomó 27 días, de los cuales dedicamos 7 a Londres. Esperamos volver!

Mantengan la sintonía, pronto empezamos con Francia!

viernes, 27 de junio de 2014

El Museo Británico - Londres

#museobritanico

Una breve recorrida por el desván de las civilizaciones... (pero ordenado)
el British Museum (Museo Británico).


Ésta probablemente sea la mayor crónica de las culturas que han influenciado nuestra forma de ver el mundo hoy.
Nos parece estar caminando sobre una enciclopedia ilustrada.


Estamos en nuestro úlltimo día en Londres, aprovechando algunas pocas horas antes de ir al aeropuerto... pero teníamos que hacer esta visita. Aunque fuera para recorrer algunas secciones muy elegidas. Ya habíamos estado aquí en otra oportunidad, así que más o menos sabíamos qué esperar.
Los grandes museos nos marean un poco. Tanta, tanta cosa hace que la mente pretenda abarcar todo, al fin se desenfoca y todo termina siendo igual. En este punto es donde aquellos que tienen una buena cafetería son más convenientes, y nos permiten recuperarnos.
Para tener una idea más o menos completa de lo que encierra un museo de este tipo habría que pasarse varios días, quizás semanas. Por lo que conviene seleccionar previamente, con algo de información, o por lo menos una ojeada al mapa o folleto que nos den en la entrada, algunas pocas cosas, y esas sí, verlas despacio, y dejando que el misterio de los años que tienen incorporadas las piezas nos hable a nosotros, directamente.

Todo empezó con el médico, científico y coleccionista de antigüedades Sir Hans Sloane, quien a su muerte en 1753 legó su colección al Estado. Ésta fue alojada en una mansión que estaba en el mismo lugar que el museo ocupa ahora.
Éste fue creado ese mismo año por el Parlamento, y comenzó a recibir donaciones parecidas a la original, inclusive bibliotecas reales. Abrió sus puertas en 1759, siendo el primer museo nacional abierto al público en general y gratuito. Durante el S19 aumentó considerablemente sus colecciones, y ha continuado abierto desde entonces, con excepción de las dos grandes guerras del siglo pasado, por precaución.
Su nuevo edificio, en estilo neoclásico, denota su función, y se pensó especialmente para ser museo. Es un cuadrilátero de galerías, alrededor de un jardín central. Posteriormente se agregó la Gran Sala de Lectura en su centro.
También en el S19 se hizo un esfuerzo para poner las colecciones al alcance de la gente no especializada, con una adecuada catalogación, explicaciones y conferencias.


Cuenta actualmente con más de 7 millones de piezas, que no son exhibidas al mismo tiempo por falta de espacio. Recientemente las colecciones de Historia Natural fueron mudadas a su propio museo y también la famosa Biblioteca Británica fue alojada en un nuevo edificio. Quedando en su lugar la Gran Sala de Lectura, por su valor histórico y arquitectónico.

Wiki


Esta sala es un espectáculo en sí mismo. Y todavía está en uso. Aquí leyeron, tomaron notas y meditaron Marx, Oscar Wilde, Ghandi, Kipling, J. Bernard Shaw, Lenin, H. G. Wells, y tantos otros... me gusta imaginar lo que sería una discusión entre ellos, si hubieran estado allí al mismo tiempo! Aunque seguramente los habrian conminado al silencio o a mudar su plática a otra parte!

A fines del S20 y también para celebrar el Milenio, se efectuó un gran aggiornamento, por valor de 100 M libras.

El proyecto ganador fue del estudio de Norman Foster, e incluyó un espectacular techo, para cubrir el gran atrio central, con el cual se incluyó dentro del espacio del Museo un 40% más de area usable durante todo el año.

Foster and Partners

La estructura de vidrio y acero es una maravilla, mejor apreciada en una vista aerea, y consta de 3312 paneles de vidrio, no todos iguales debido a la particular forma de esta cúpula. Abajo apreciamos esto en la sombra que se proyecta sobre la cafetería.


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Comenzamos nuestra visita por este lugar. El Museo de Sherlock Holmes, el Regents Park y la caminata por Bloomsbury (ver entradas anteriores), que nos tomaron toda la mañana, nos han dejado famélicos. Nos instalamos bajo la monumental cúpula y agradecemos la oportunidad de sentarnos un rato y restaurar los tejidos.

***

Con poco tiempo, nos dedicamos a deambular por las secciones orrespondientes a las culturas que más han influído en nuestra mente 'occidental y moderna'.

Por ejemplo, la de las antigüedades egipcias. Una de las más populares, tanto que no pude fotografiar la famosa Piedra de Rosetta (uno de los objetos fundacionales, ya que permitió descifrar los jeroglíficos). Siempre había tantos visitantes delante que sólo hubieran aparecido nucas en mis fotos!



O de la medialuna fértil, con tantas resonancias bíblicas...







las grecoromanas, que coincidentemente son también muy populares, de manera que estamos bastante acompañados.



Los objetos quizá más famosos de la colección, no por razones artísticas ni históricas sino por la controversia que los ha rodeado, son algunas de las esculturas que adornaban el Partenón, en Atenas, también llamados (aquí) mármoles de Elgin.

Ninguno de los grandes museos de arte o antigüedades del mundo se salva de este tipo de controversias, pues las grandes colecciones del pasado muchas veces se armaron en base a ocupaciones militares, o bien las cosas se encontraban en territorio que correspondía entonces al dueño actual, o bien fueron compradas a terceros países que hoy ni siquiera existen.
Que es el caso de estas piezas del Partenón, entregadas en su oportunidad por los gobernantes del entonces Imperio Otomano que ocupaba, ya desde el S16, Grecia. Elgin, gran admirador de la cultura griega clásica, era embajador, y solicitó permiso para llevarse algunas cositas tiradas por el suelo... que le fue concedido sin pensarlo mucho, y teniendo en cuenta el apoyo de los ingleses para repeler la invasión napoleónica en Egipto, a la sazón también parte del Imperio Otomano. Lamentablemente el Partenón, para 1801, época en que se hizo este traslado, era una ruina. Convertido en iglesia cristiana desde el 800, para lo cual se desmontaron varias esculturas, sufrió varias otras modificaciones hasta que el golpe de gracia se lo dio un cañonazo veneciano en los 1600 que hizo volar los explosivos que los dueños de casa almacenaban en su interior.
Resumiendo, los griegos quieren que se los devuelvan, los ingleses argumentan que se los dieron en buena ley, y que además las piezas están disponibles para que gentes de todo el mundo puedan verlas y estudiarlas gratuitamente. 
Para quien se interese en los detalles, en los enlaces incluídos más abajo están las posiciones de ambas partes.

Y siempre son interesantes los objetos europeos muy antiguos, como esta capa ceremonial de oro (Mold Cape), alfileres, pectorales,


este escudo de la Edad de Bronce. 
O bien este magnífico aquamanil o estos exquisitos trebejos en marfil de morsa, de la Edad Media...


Una particularidad de este Museo es que no posee una importante colección de pintura, sólo dibujos.
Si lo tuyo es la pintura, hay que rumbear para los otros Museos de Londres, muy bien surtidos por cierto.
La entrada al museo es gratuita, aunque se solicita una pequeña donación.Ya casi al fin de nuestras fuerzas, un buen té nos reconforta y nos vamos rapidito a buscar nuestras valijas.

*****

Finale


Corriendo llegamos al hotel.
Ya nos estaba esperando el minitaxi, que de mini no tenía nada, pues se trataba de una moderna van, con un correctísimo chofer con inglés impecable que parecía provenir del subcontinente indio.
Nos refrescamos un poco, subimos las valijas, no nos saludamos con nadie pues en ese momento el hotel parecía desierto.
En una hora y 45', tal cual lo prometido, nuestro chofer nos dejó en el aeropuerto, a pesar de la hora pico de un viernes. Propina bien ganada.
Últimas corridas, colas, y etcéteras propias de aeropuerto...

Con este ambiente anticlimático, se cierra nuestro periplo por Irlanda y Gran Bretaña...

No lo podemos creer. 
Estamos sentados, no tan cómodamente, en nuestros asientos.
En unas horas estaremos en Buenos Aires. 
De golpe, caemos en la cuenta de que ya no estamos de viaje. 
Sólo queda disfrutar, o aguantar, el vuelo.
Migraciones. 
Espera de valijas en las cintas. 
En la aduana, ni preguntan. Será por la vestimenta?

De vuelta a la vida común, que por supuesto también tiene sus encantos.
A disfrutar de la familia, procesar las fotografías, escribir estas crónicas....
Y, en su momento, a comenzar la planificación de nuestra próxima expedición: Francia.

Gracias por el aguante. En el próximo número, un pequeño resumen de este viaje, para referencia del que quiera verlo compacto.


Hasta la próxima!

Enlaces

http://odysseus.culture.gr/h/3/eh351.jsp?obj_id=2384 id. según el Ministerio Griego de Cultura
techo vidriado s/ fosterandpartners