lunes, 19 de octubre de 2015

Un ámbito bucólico... la campiña bretona.

#riorance #plouersurrance


Nuestro próximo objetivo es Dinan, una ciudad medieval bien conservada sobre el río Rance.


Salimos de Saint Malo rumbo a la pequeña población de Plouer-su-Rance, cerca de la cual vamos a estar alojados.
Tomamos primero una autopista y a los pocos minutos nos desviamos por caminos locales atravesando idílicos paisajes campestres. El camino se acerca a veces a la orilla del río, con escenas de gran belleza. No es que esté practicando para escribir un folleto turístico, era así nomás.


Como ya hemos contado cuando hablamos de Saint Malo y de Mont Saint Michel, en toda esa costa la amplitud de las mareas es muy importante. Y por eso se ha construído, en el estuario del Rance y a poca distancia de su desembocadura, una usina hidroeléctrica para aprovechar la gran cantidad de agua que en cada marea entra y sale del estruario. 

Wiki 

El conjunto consta de un dique, exclusas reguladoras, una central mareomotriz con 24 turbinas sumergidas y una exclusa que permite el paso de barcos. Hace años que tenía ganas de visitarla, pero esta vez tampoco se me dió... para los que se interesan en estas cosas, aquí les dejo un interesante pdf con fotos, ilustraciones, historia del proyecto y de cuarenta años de operación, además de datos varios.
Abajo, un corte de la obra:

Wiki

Transitamos largamente por caminos rurales, donde nuestro GPS nos salvó la vida. Igual, conviene contar con un buen mapa.
Llegamos por fin a nuestro alojamiento, un pequeño hotel en una antigua granja restaurada: Manoir de Rigourdaine.
 Muy bonito y confortable, muy en precio y muy cerca de Dinan.


Esta vez hemos optado por estar un poco lejos del centro, que en general tiene sus ventajas porque permite tener horarios más amplios, y hasta quizá salir de noche. Pero teníamos ganas de probar el turismo semi-rural, y nos dimos el gusto! Recomendable si uno quiere estar lejos del muy discreto ruido de Dinan. Lo único observable sería la ausencia de ducha en el baño (por lo demás muy completo, con su bañera y duchador), y el desayuno (que siempre preferimos que esté incluído) sólo pasable.


Dejamos las valijas y nos vamos rápido a cenar. En Francia no conviene llegar tarde a ningún lugar gastronómico porque siempre existe el riesgo de que sean estrictos y no te atiendan. Pero no hubo problemas, en el hotel nos recomendaron un lugar al lado del agua, en una marina. 
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'La Cale' nos resultó espectacular... estábamos solos, era el Día de la Madre en Francia y toda la gente había salido a comer al mediodía. A la noche, a su casa...
El personal estaba exhausto pero nos atendieron muy bien.


Para mí un magret de canard, chauchitas y espárragos... Gloria un pescado,
bas. Ambos platos muy bien hechos.
Y como postre, un budín de pan con ciruelas (far breton), especialidad de la bretaña... exquisito.


Volvemos cansados y contentos... mañana nos espera un gran día, caminando por Dinan!

***

Al anochecer del día siguiente, al final de nuestra caminata por Dinan, volvemos al soñoliento pueblito de Plouêr-sur-Rance y comemos en una pequeña crêperie... muy sabrosas galettes con la infaltable sidra bretona!





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