#cuevadelasmanos #patagonia #riopinturas
Dejamos
el Centro de Interpretación de la Cueva de las Manos y volvemos hacia la 40.
El
cielo, cada vez más nublado.
Hacemos
un tramo por la 40 y tomamos ahora hacia la derecha, en el camino de
acceso a la estancia donde nos vamos a alojar.
Se
larga a llover. Cielo casi negro.
En el ripio, si está bien empedrado y parejo, la lluvia no presenta demasiados problemas. Pero
siempre se puede encontrar algún tramo con pozos o gredoso, por eso agrega una preocupación.
No
es el caso, por suerte. Llegamos a la estancia, dentro de la cual
funciona la Hostería que en esa época se llamaba Estancia Cueva de
las Manos. Hoy, Hostería....
Justo
a tiempo para observar el maravilloso espectáculo de un doble arco
iris sobre un cielo muy oscuro y un sol crepuscular bien rasante.
Descargamos
el equipaje, y nos tomamos un merecido descanso.
Luego
hablamos con Martín, que está a cargo de la Hostería, y le
reiteramos nuestros reclamos por lo que nosotros entendimos como un
mensaje malintencionado en la Web (ver la parte 1). Se defiende con
el argumento de que eso estaba a cargo de la agencia donde habíamos
hecho la reserva.
Y
que se iba a ocupar de hablar con la agencia para que lo arreglaran.
En fin.
(Mucho
después vimos que en ese sitio han agregado una nota al efecto de
que 'toda la información es responsabilidad de cada
establecimiento'. La protesta valió la pena, por lo menos para los
próximos viajeros)
De
todas maneras, la información sigue siendo dudosa.
TIP
reiterado: averiguar bien ésto, sobre todo los viajeros de cierta
edad o menos atléticos. Salvo que hayan reacondicionado los peldaños
de bajada hacia el río Pinturas y la correspondiente subida del otro
lado, sigo recomendando que se acceda al Centro de Interpretación
por el acceso desde la ruta 40.
***
Ahora
teníamos que tomar una decisión:
- Dado que ya habíamos visto lo principal, que eran la Cueva de las Manos, irnos a la mañana siguiente y seguir viaje, o
- Tomar la excursión en 4x4 que ellos ofrecen al Alero de Charcamata, otro sitio arqueológico sobre el Río Pinturas al estilo de las Cuevas, pero más pequeño y con menos pinturas. Recorrido que tiene, dicen, varios cruces sobre el río Pinturas.
Ganó
el espíritu aventurero, así que convinimos en tomar la excursión.
La
cena fue buena, la cama blanda y la habitación confortable.
***
A
la mañana siguiente, luego del desayuno ya estábamos listos para la
aventura. Nos habían preparado unas viandas.
El
día era espectacular. Ni una nube en el cielo.
Pero
Martín se había ido hacia Perito Moreno a hacerse ver pues se
sentía mal, nos informan. Al rato lo vemos volver, y nos cuenta que
estaba con presión alta y que iba a tener que suspender la
excursión...
Como
habíamos tenido que pagar el alojamiento por adelantado, nos ofrece
devolvernos el día.
Al
final decidimos quedarnos y recorrer en nuestro Polito los caminos interiores hacia la bajada a la Cueva, tomarnos el día en una
lagunita y descansar...
***
Hoy
vamos a experimentar otro aspecto de la Patagonia, muy distinto a lo
que hemos visto ayer.
Salimos
entonces con el auto, y hacemos los 18 km hasta el lugar donde
supuestamente hay que bajar para visitar la Cueva de las Manos.
Allá
enfrente se ven...
Nos
asomamos al sendero para curiosear... realmente es de terror, de
tierra suelta y empinadísimo.
Recordemos,
hay que hacerlo dos veces: bajar, cruzar el Río Pinturas, volver a
subir... y de vuelta, hacer el camino inverso.
En
total, 2000 metros, con dificultad.
Nos
quedamos un rato observando la Cueva desde enfrente. Los visitantes
parecen, desde nuestro punto de vista, hormigas.
No
hay mucho que hacer aquí... estamos solos en medio de la nada
Patagónica. Los humanos más cercanos están allá enfrente, quizá
admirándose de la obra de sus congéneres, tantos miles de años en
el pasado.
Hacemos
varias paradas para admirar el paisaje... es especialmente notable la imagen del Cerro
San Lorenzo, que con sus 3706 m es el más alto de la Patagonia Austral, destacándose hacia el Oeste.
Un
rato más de trayecto por los caminos interiores, y llegamos a una
laguna de un color barroso intenso. Todo aquí parece del mismo
color...
De
todas maneras, el cielo sigue azul profundo, y hay un vientito
fresco.
Un
lugar muy bueno para dedicar unas horas al almuerzo y la lectura!
La
última parte del camino resulta bastante dura, producto seguramente
de la falta de tránsito regular. Se ve mucha roca volcánica tirada como al azar.
Volvemos
a nuestro alojamiento.
Caminamos
un rato por las inmediaciones, observando a una guanaca y su chulengo
que se quedan allí, bien mansitos.
Eso
entendía yo... en un momento en que me debo haber acercado demasiado
a su cría en mi afán fotográfico, me escupió!
Quedé
cubierto del pasto que estaba masticando... también mis anteojos, y
mi cámara...
Cena
agradable y a dormir... mañana debemos seguir viaje.
***
Mañana
siguiente. Buen desayuno.
Cargamos
el auto y nos despedimos. Al final, como casi siempre, la experiencia
ha sido buena.
No
sólo nos devolvieron el día, sino que no nos cobraron la vianda.
Bien ahí, Martín!
***
Emprendemos
la vuelta hacia la 40.
El
paisaje es muy diferente al que vimos cuando vinimos... por los
colores, ya que el cielo diáfano, celeste purísimo, es muy
diferente del casi negro de antes de ayer...
Se
ven ondulaciones donde el camino nos deja ver diferentes colores...
Finalmente,
la 40.
Ripio
grueso, duro, rompecubiertas de los que van demasiado rápido!
Finalmente, entramos al pavimento!
Aborrecido por los puristas de la 40, francamente para
nosotros es una bendición. Y es lo que va a ir mejorando la
situación de la gente que vive a todo lo largo de la ruta.
Aunque
no está completo, por supuesto.
A
cada rato hay desvíos y vemos trabajos sobre la traza.
***
Llegando
a Perito Moreno, como en muchas localidades patagónicas, desde lejos
se pueden apreciar las arboledas posibles gracias al riego.
***
Fue
por aquí cerca que el famoso Perito Francisco Pascasio Moreno,
responsable intelectual de que toda esta franja patagónica
esté
hoy de este lado de la frontera con Chile, tuvo una ocurrencia.
Basándose
en un viejo proyecto de un colono galés, que imaginó la manera de
regar el valle del río Deseado mediante el desvío de otro río,
hizo cavar una corta zanja desviando el río Fénix Grande donde éste
hacía un brusco codo yendo a parar al Pacífico.
Haciéndolo
drenar hacia el Deseado, en definitiva iría al Atlántico...
Por
supuesto que cuando se supo hubo airadas protestas. Pero él había
demostrado que la fijación de fronteras de acuerdo a si las cuencas
de los ríos desagotaban hacia uno u otro océano (la divisoria de
aguas) no era un criterio confiable pues podía modificarse sin mucho
esfuerzo para un lado u otro.
Quedaba
entonces en pie la tesis de las altas cumbres...
En definitiva el tratado de 1881 quedo como 'altas cumbres que dividen aguas'. Concepto ambiguo si los hay, porque ambos términos son casi opuestos en muchos puntos de la geográfía patagónica.
***
Nuestro
destino no será Perito Moreno, sino Los Antiguos.
Doblamos
hacia el Oeste... un buen pavimento nos acompaña ahora.
Luego
de tanta estepa vemos por fin el lago Buenos Aires... grande,
majestuoso, y la cordillera al fondo.
***
En
la próxima, les contamos nuestras primeras impresiones sobre Los
Antiguos.
Spoiler:
nos encantó!
Los
esperamos!
Muy lindos relatos muy interesantes. No deja de asombrarme la calidad de las fotografías. Permiten ver detalles impensados y más aún haciendo zoom! Me queda la duda de que resultados tendría viajar por allí con un Honda City! (como el nombre lo indica un auto de ciudad).
ResponderEliminarGracias Anónimo por su comentario. Con respecto a su temor, le cuento que yo anduve por allí (y por casi toda la ruta 40) en un Polo diesel modelo 2002. Ningún problema, siempre que al ripio se lo respete. Un chapón para protejer carter no viene mal, algunos autos ya lo traen de fábrica.
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