Comparto
con mis amigos esta imagen que capté en la
Galería Nacional de Londres. (Guido Reni, 1640)
Aparte
del magnífico juego de luces y sombras, y esa luz que se irradia desde del Niño, me atraen las expresiones de
estos pastores que se asombran por el milagro de la vida.
Con
este pesebre, Andanzas
Blog de Viajesles
desea una muy feliz Navidad y un excelente 2017.
Y,
si es posible, que el nuevo año nos traiga algún viajecito...
Pero
sobre todo, nos deseo esa capacidad de seguir teniendo ojos de niño
ante lo maravilloso de la vida, que tan bien captó el artista.
Hacia 1936 un estudio militar británico concluyó que la ciudad de Londres, en el
caso de ser atacada desde el aire, sería muy vulnerable y aconsejó
la descentralización del gobierno y su despliegue a los suburbios y
otras zonas de Inglaterra. Si vis pacem, para bellum...
Una
necesidad que se planteó de inmediato fue la elección de un lugar
seguro para las reuniones de los altos mandos militares con el objeto
de coordinar las acciones. Y como la autoridad suprema era civil,
también había que tener en cuenta las reuniones y hasta la vida de
un gabinete de guerra.
El
lugar elegido fueron los sótanos de uno de los edificios de
Whitehall. Para adecuarlo a estas funciones, se reforzaron y
blindaron techos y paredes, y se agregaron facilidades de
ventilación, energía, y comunicaciones; salas de reuniones y
dormitorios para personal y hasta para el Primer Ministro y su
familia.
El
lugar, por supuesto, fue top secret y se completó en 1938, ocupándose un
poco antes de la invasión de Polonia por Alemania y la Unión
Soviética que dió comienzo a la II Guerra Mundial. (esta alianza,
luego traicionada por Hitler, es algo que los comunistas siempre han
querido olvidar. Pero el archivo no miente, ni olvida.)
Las horas más dramáticas de este refugio fueron quizá durante los dos primeros años, cuando Inglaterra fue sujeta a un intenso
bombardeo (elBlitz) por la Luftwaffe, en preparación para
una planeada invasión de la isla. Este bombardeo no dio el resultado
previsto, la moral de la población no se derrumbó y con el paso de
las semanas la RAF (Royal Air Force) se recuperó y ofreció
una resistencia tenaz desde el aire. Pronto Hitler puso sus ojos en
otros frentes, pero estas salas continuaron en uso hasta el fin de la
guerra en 1945. Da un poco de escalofrío ver carteles anunciando
cómo está el tiempo afuera...
Terminada la contienda, se clausuraron las salas y durmieron el sueño
de los justos durante unos años. Pero había gente interesada en
visitarlas, lo cual era posible para grupos reducidos y muy
esporádicamente. Finalmente comenzó a imponerse la idea de que el
sitio constituía un patrimonio histórico y se decidió restaurarlo y
abrirlo al público, lo que se logró en 1984.
Posteriormente se renovaron otras salas y se instaló allí otra
exhibición sobre la vida de Winston Churchill, quien fuera Primer
Ministro durante la guerra, inaugurándose ésta en 2005.
La colección de artefactos y testimonios sonoros y gráficos es
realmente apabullante, pero está desplegada con mucho criterio y uno
ve lo que quiere ver, todo es bastante interactivo. La estrella de la casa es una 'línea de
tiempo' de unos 15m de longitud que detalla los acontecimientos de la
vida de Churchill. El visitante se para en un determinado lugar y oye
una grabación, quizá un discurso, o un testimonio; la persona que
está a su lado está a su vez oyendo otra cosa, y sin
interferencias! Por estas características el museo ha sido
distinguido por su excelencia con el premio del Consejo de Europa en 2006.
La vida de este político, militar, estadista, periodista y escritor
(fue Premio Nobel de Literatura) es interesantísima.
Fue un testigo y protagonista privilegiado del Siglo 20, habiendo
comenzado combatiendo a caballo y finalizado su vida advirtiendo en
contra de la proliferación nuclear...
Las instalaciones lo muestran con sus luces y sus sombras. Genial e
irascible, era un trabajador incansable y solía exigir mucho de sus
subordinados, quienes sin embargo lo respetaban y casi adoraban.
Lo que a mi más me impactó no fue su lista de triunfos, que fueron
muchos, sino el hecho de que jamás se rindió ante una derrota. Si
perdía un puesto, o no lo votaban, se retiraba por un tiempo,
escribía un par de libros y volvía a la lucha. Y lo realmente
increíble, es que triunfaba nuevamente!
Actualmente ambos museos reciben el nombre conjunto de Churchill
War Rooms.
El conjunto es de visita imprescindible, a mi juicio, y provee una
fascinante visión de la hora más oscura del Reino Unido, a
decir de Churchill. Y de toda la sangre, trabajo, sudor y lágrimas
que costó revertir la situación.
Opera bajo la administración del Imperial War Museum y en
este caso la entrada es paga. Incluye una excelente audioguía.
Pero insisto en que es una visita de rigor, por lo menos para el que
se interese un poco en la historia. Es bastante popular, siendo
visitado por unas 300.000 personas por año.
Todas las 27 salas subterráneas son interesantes. Pero las más
apreciadas son, indudablemente, las habitaciones del Primer Ministro y
de su esposa, por un lado, (aunque Churchill raramente las usaba,
prefiriendo volverse a 10 Downing Street a descansar)
y por otro, la gran sala de mapas, donde se resumían los informes
llegados desde todos los escenarios de la guerra y originados en las
tres fuerzas armadas o en inteligencia, se condensaban y de ponían en forma gráfica o
de mapas... fascinante.
El lugar cuenta con una cafetería que lamentablemente no puedo
recomendar. Salvo en emergencia alimentaria, sugiero ubicar algún
pub en las cercanías... por ejemplo, el Westminster Arms.
He preparado un pequeño video con mis fotos del lugar, más algunas
que encontré en la web, todo revuelto con sonidos y
música para los nostálgicos de los 40... espero que les guste. Dura 6 minutos y medio.
The museum is located about 15 walking minutes from the Minster, across the river. A tourist 'train' connects both points. Since we are impatient and we wanted to be back for Evensong we started walking... just a few blocks had passed and here comes the train... since we were not at an official stop, it did't stop!
In big structures, formerly engine repair shops, the fascinating story of more than 200 years of iron roads is told. From the first engines and cars, from horse carriages on rails, to royal coaches, stressing the evolution of technologies up to the most modern ones.
The aerodinamic Mallard (A4 class) could not be absent. In 1938 it reached the incredible speed of 126 mph, a new steam locomotive record that still stands. In 2013, for the 75th anniversary of this event, all six surviving A4's (out of 35 that were built) will be reunited under this roof.
All in all, everything is very well maintained and exhibited. Sparkling. A sizable number of 'explainers' hovers around visitors, eager to talk trains. A steam locomotive is sliced open, showing boiler, smokebox and cilinders in action...
The collection of rolling material is simply fabulous. There's even a roundabout turntable and inspection pits where you can see a locomotive's underneath.
As interesting as all this, there are warehouses whith thousands of lamps, sculptures, signs, signals and countless other objects that once made the railway stations work.
Also on exhibition are the actual workshops where, with skilled work and love, engines and other material are recovered from oblivion and come again, shining, to make children and grownups marvel. There's also an interesting video on the Eurotunnel service, that connects London and Paris under the English Channel.
Gloria made a short visit and then started going back to the Minster, strolling slowly through the gardens of the destroyed Saint Mary Abbey.
I stayed until the last moment possible, hypnotised among all these beauties... Then started running. The tourist 'train' had made its last stop, so I had to run towards our meeting point at the Minster's door... we attended the touching Evensong liturgy, both religious and musical, which we have already covered when we spoke of Durham.
We say goodbye with a charming children's poem, very appropriate for today...
A Modern Dragon Rowena Bastin Bennett
A train is a dragon that roars through the dark He wriggles his tail as he sends up a spark. He pierces the night with his one yellow eye, And all the earth trembles when he rushes by.
Tomorrow we'll take the high speed train to London... that will be our next blog entry!
Empezamos
nuestro último día en #Dublin con el habitual desayuno irlandés en
el hotel. Luego salimos a caminar y nos dirigimos primeramente a
la Biblioteca
Nacional.. Son
interesantes los vitrales y la escalera de entrada,
y
el gran hall. Uno puede imaginarse esta misma sala, repleta de
estudiosos en vestidos de fines del S19, época de su inauguración...
ahora abundan las laptops. Para
los interesados de ascendencia irlandesa, aquí hay un Servicio
de Genealogía que
puede ayudarlos a encontrar sus raíces.
***
El Museo
Nacional de Antropología es maravillosamente compacto y
puede
visitarse
en un par de horas, pero amerita una visita más larga para absorber
bien lo que se ve.
Sobre
todo porque cuenta con una razonable cafetería que permite hacer un
alto y descansar, porque el esfuerzo de asimilar tantas cosas es
grande.
Nomás
entrando, nos recibe un interesante mosaico con los signos
zodiacales.
Entre
las piezas exhibidas vemos cuerpos momificados de la Edad de Hierro,
una invalorable colección de objetos de oro, una sección dedicada a
los Vikingos, y otra a la Edad Media en Irlanda.
Las
joyas máximas, aunque es muy difícil elegir, obras cumbres de la
orfebrería de la temprana Edad Media:
Vemos
arriba la Cruz de Cong, un relicario destinado a albergar una astilla
de la Cruz; varios broches, entre ellos (segundo) el famoso broche
deTara (S8)
con filigranas en oro de gran complejidad y fineza; otros relicarios,
incluyendo (abajo) el que contuvo la Campana de San Patricio; y
finalmente el famoso cáliz
de Ardagh (también
S8), de plata y bronce dorado, impresionante con sus bandas de oro de
intrincados dibujos, y un cristal de roca enmarcado en anillo de oro
en su fondo (que podría ser visto por Dios cuando el sacerdote
bebiera).
Una
visita realmente impagable! Dedicamos el resto de la tarde a caminar
por calles, plazas y parques ya conocidos... tratando de retener el
espíritu de esta ciudad que nos ha cautivado.
Hotel,
té reparador, ducha, cena, armado de valijas.... mañana a las 4 nos
viene a buscar el taxi para llevarnos al aeropuerto... Gran Bretaña
nos espera.
Nos
vamos de Irlanda con muchas, muchísimas ganas de volver!
Esperamos
que en los próximos años se haga realidad la ansiada recuperación!