No, no se trata de las ambigüedes del famoso cuento de Cortázar... la frase me vino a la cabeza pensando en la cantidad de kilómetros de paseos que pueden hacerse tranquilamente en los parques de Londres.
Esta enorme ciudad cuenta con una gran cantidad de espacios verdes. Su red de parques, plazas, jardines, cementerios públicos y espacios semi privados es impresionante, con más de 2500 lugares catalogados, y es un placer irlos descubriendo.
Los más importantes y tradicionales son indudablemente los llamados parques reales. Ya hemos andado por Kensington y Hyde, hoy pasearemos por St. James (mi favorito, y lugar de ceremonias como el Trooping the Colour, donde los regimientos desfilan con sus banderas), Espectacular vegetación, lagos y fauna como gansos, ardillas y pelícanos. Y sobre todo, un buen muestrario de la fauna humana londinense, siempre tan variada y multicolor. Una visita a Londres no está completa sin unas horas de caminata por alguno de estos parques, obviamente si el tiempo lo permite. Aunque la bruma también tiene su encanto, a veces.
St. James nos brinda buenas vistas del palacio de Buckingham. La reina está en este momento, puesto que su enseña está en el mástil.
Green Park no tiene lago pero sus árboles son increíbles.
Ah! y no vimos ni-un-papel ! Seguimos ? Vamos a Mayfair...
Salimos
medio tarde de Kilkenny, luego de un desayuno so-so. Compensado
por la simpatía de los dueños de nuestro BB, Jim y Helen... como se
tenían que ir al velorio de un vecino, se despidieron y nos dejaron
solos en la casa, recomendándonos que dejáramos la puerta cerrada!
Tomamos
la autopista a #Dublin, por supuesto no reconocida por nuestro GPS. La
copiloto maneja
muy bien los mapas, así que no fue problema. Lo que nos hizo luego
perder tiempo fue que el dichoso aparato super-tecnológico nos mandó
exactamente por el sentido contrario de la calle donde estaba la
agencia de alquiler... hubo que preguntar varias veces hasta dar con
alguien muy amable que sabía dónde quedaba Hertz.
De
allí nos tomamos un taxi que, con amena charla, nos deja en
nuestro hotel: Staunton's on the Green. Dado que, como muchos
otros en Europa, no tiene ascensor, yo había reservado una
habitación en planta baja... resultó muy bonita y cómoda, y no
tuve que acarrear valijas por las escaleras! Les adelanto que nos pareció muy recomendable. (en una visita posterior, que contaré en el futuro, ya había salido de nuestro radar presupuestario, así que encontramos otro muy cerca y conveniente. Ya les voy a comentar)
Breve
descanso, un poco de acomodar la ropa y salimos a descubrir Dublin.
Durante
la edad media era un area común, usada para pastoreo y sitio de ejecuciones públicas. Luego en la llamada era Georgiana (la de los Jorges en Inglaterra)
fue urbanizada con residencias en su perímetro y un gran parque
central al que tenían acceso los dueños de las casas. (esquema muy
común en la época, se ve bastante todavía en Londres).
Fue
entonces un lugar elegante, con residencias en el estilo neoclásico
que los ingleses llaman Georgiano. Hoy lo sigue siendo.
Hay
que tener en cuenta que, en el siglo 18, Dublin era, después de
Londres, la ciudad más importante del Imperio Británico. Y los
pudientes de esa época, a pesar de ser protestantes y de ascendencia
inglesa, sabían que todo lo que no se gastaran, terminaría en las
manos de la Corona... de manera que invertían mucho embelleciendo sus
casas y la ciudad.
Finalmente
a fines del S19 se abrió al público y el Sr. Guinness lo
reparquizó...
Hoy,
es una plaza grande o un parque chico, (de unas 9Ha), con paseos,
césped verde, canteros con flores, anfiteatro, esculturas, un
laguito con patos...
Tres cosas nos llaman particularmente la atención:
* Un jardín para ciegos, con plantas olorosas, que se pueden tocar, y carteles en Braille.
* Una escultura de las tres Moiras, o Nornas, o Destinos. Fue regalada por Alemania luego de la 2da. Guerra en agradecimiento por la atención dada a refugiados alemanes.
St. Stephen's Green. Dublin, Irlanda.
* Un monumento recordatorio de la Gran Hambruna.
Es
un día de sol radiante... al mediodía, y vemos familias, turistas,
estudiantes y muchos oficinistas de las inmediaciones aprovechando su
lunch-break. Un parque muy, muy bonito e increíblemente prolijo.
Como tantos otros aquí, está enrejado en su perímetro y se cierra
por la noche.
Caminamos
un poco por los senderos, cuidadosamente pavimentados, y salimos por
la esquina noroeste, atravesando el Fusilier's Arch rumbo a la famosa calle peatonal Grafton Street.